domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuando llegué a la escuela, después de eso, me dí cuenta que ya no me importaban más los insultos de cierta criatura y demás gente. Es más, hasta me divertía cuando lo hacían, se las devolvía y los jugaba yo también, pero sin malicia, eh...
Esta semana, en el aspecto social, tuve una semana tan tranqui... me da lástima pensar que no voy a viajar con este curso, además, en el otro no conozco bien al grupo a pesar de tener amigos ahí. Este curso, por más jodido que sea, siento que es tan mío... por más mal que me haga. Qué feo esto. Aunque, recuerdo esas situaciones feas... ¿es correcto que me tire a viajar con un curso cuyas personas viven en falsedad, y cierta gente me hizo semejantes cosas? Y no fueron cosas graves, pero tampoco pelotudeces que pasan al otro día.
Ay, estos estados emocionales... ¿será que  yo me la juego demasiado? ¿Que pienso demasiado? ¿Tendría que decir "este es un pelotudo, pero lo utilizo para pasarla bien , y ya está, quedamos como amigos" como alguna vez dije que es ser vivo? ¿Puedo hacer esto sin que me importen las maldades que hace el resto? Justamente, en esto fallo porque no puedo ser cómplice de una maldad.

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