domingo, 28 de noviembre de 2010

Otra entrada.
Mi vida amorosa, sí, lo que todos esperaban.
Mi vida amorosa hasta ahora fue... tranqui. Realmente no conseguí concretar algo con alguien, pero sí me han gustado ciertas personas. En mi pasado más adolescente, sentía muchísimo las presiones sociales y me sentí mal e incapaz de conectarme con una chica para otro propósito que no sea la amistad. Agonizaba tanto por esto.
Ya no. Maduré y es diferente. No creo que pueda "comérmela y ya está", ¿para qué? Siento que estaría jugando con sus sentimientos ¿cómo piloteo la situación después? O sea, no es que toooooooooodas las chicas quieran un apriete y se olviden tan fácil de la persona con quien lo hicieron. A menos que sea una noche de levante, touch-and-go y nada más, ahí sí se entiende. Y no quiero una chica de una noche de levante.
Bueno, la cosa es que últimamente, desde que me liberé más y adquirí más confianza en mí mismo, también la adquirí para con el sexo opuesto y perdí la timidez. Y así es como empezaron a caer más chicas en mi vida. Más de las que esperaba. No esperen que dé nombres porque no quiero quemar a nadie, ni revelar los sentimientos de nadie. Igual, es como que todavía no encuentro la correcta, o por lo menos, alguien que me guste muuuuuuuuy de verdad, aunque sí hubo casos, pero no correspondidos.
Espero poder encontrar a esa tan ansiada, a esa a la que, sin mirar lo de afuera, me cautive lo de dentro. Aquella con la cual los hechos sean todos casualidades. Aquella a la cual sienta tan mía, que le pueda decir "¿Dónde estuviste todo este tiempo?" .
Mientras tanto, sigo sin apuros, tratando de solucionar este dating-sim que se me armó inesperadamente.

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