Como proyecto de estas vacaciones tengo como objetivo, además de aprender a tocar Kakusei Heroism y otras canciones complicadas en el bajo, leer bastantes títulos de manga antiguos (anteriores a los '80), preferentemente shoujo. Es que en esas épocas, así como ahora el mainstream es el shoujo erótico (la gran Mayu Shinjo) o el shoujo del romance de secundaria pasteloso típico, el mainstream era la tragedia. Sí, historias trágicas, con temas muy crueles o difíciles de tratar (violación, incesto, drogas, homosexualidad, asesinatos, etc.), personajes verdaderamente hijos de puta (el/la malo/a en ese momento no era el tercero en discordia de un triángulo amoroso) sumamente crueles que disfrutan de torturar psicológicamente a los protagonistas, protagonistas trágicos, en su mayoría niñas purísimas, todas de pelo rubio (TODAS, no jodo), débiles, con ojos que ocupan el 99% de la cara, llenos de destellos y brillos que vaya a saber uno de donde los sacaron, extremadamente femeninas, delicadas, que en el 99% de los casos perdieron a sus padres (y aquí la gran Candy Candy: "ooohhh, mamá, mamá ¿donde estás? *destellos, flores, ojos bien llorosos*) y que andan sorprendiéndose mortalmente y con gestos de artista dramático de todos lo que ocurre a su alrededor (la típica "¡oh, Dios mío, creo que me voy a desmayar!" y la la toma su enamorado/a masculino). Estas niñas, también el 99% de los casos, desarrollaban su historia en secundarias de un sólo sexo , preferentemente entre los siglos XVII o XIX (y aquí el ambiente perfecto para las bisexualidades y las androginias), decorado el lugar, y ellas vestidas, siempre al mejor estilo barroco (de a poquito las historias conmenzaron a trasladarse al ambiente de la actualidad termporal, ya más en la segunda mitad de los '70). Y, como olvidarnos, de el/la que enamora a el/la protagonista (recordemos que las/los protas eran siempre débiles y frágiles, por lo cual, sea un romance hétero u homo, el/la que toma el papel activo siempre era dibujado/a de manera masculina).
Y por más cursi que suene esta descripción, estos mangas me encantan. Es que el character development que se hace de los personajes, sumado a la tragedia que siempre se plantea en ese contexto de exaltación de la belleza y el lirismo aun en los momentos más trágicos, las composiciones de las páginas con todos esas flores y destellos y planos de hermosos rostros, todo parece una obra de teatro... me encanta, y verdaderamente me da pena que actualmente el mainstream se haya olvidado del drama trágico y del character development (yo acá hablo del shoujo manga, pero el shounen manga también tenía sus pinceladas de tragedia a su manera); entiendo que las gente busca cosas nuevas, pero es que lo de hoy me parece tan superficial en algunos sentidos (obviamente rescatando un montón de obras, que aunque no son la mayoria, gozan de gran renombre)...
Y para dar ejemplo de autores, voy a nombrar a tres grandes: Riyoko Ikeda, Keiko Takemiya y Moto Hagio. Estas pertenecieron al Grupo del año 24, un grupo de mangakas femeninas que revolucionaron la industria del shoujo manga, sentando bases del género y experimentando con técnicas de dibujo, temas, etc. Aquí nacen los bishounen, bishoujos, amores complicados, protagonistas frágiles, el yaoi, el yuri, planos de caras o cuerpos con flores alrededor, viñetas desparramadas por toda la página, la androginia como sinónimo de belleza, pasados complejos, las cuales, entre otras cosas, se volverían marca registrada del shoujo hasta la actualidad (y serían tan parodiadas; ¿quién no vio en cualquier manga, anime, propaganda, dorama , lo que sea, una parodia a la exaltación dramática de La Rosa de Versailles de Riyoko Ikeda?).
Ambas autoras viven un gran renombre como mangakas de culto actualmente, sus obras han sido todas recopiladas en colecciones de lujo, y siempre están siendo invitadas a comités importantes, exposiciones de sus trabajos, cátedras de manga, etc. Es decir, son unas grosas, y la verdad que la capacidad creativa tanto en historia como en dibujo que han tenido estas autoras hasta el día de hoy no la he vuelto a ver.
1) Keiko Takemiya:
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| Una muerte inesperada |
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| Esta es una de mis favoritas. La belleza concentrada en la viñeta final no tiene precio. |
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| El amor después de la muerte. |
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| Los primeros planos de rostros hermosos, con ese dinamismo que le da el efecto de viento. |
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2) Riyoko Ikeda:
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| "Había una vez, en un lejano pueblo perdido en el bosque en el año 1789..." |
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| El gesto delicadamente dramático ante la deseperación |
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| La torura psicológica |
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| Anagnórisis: estaba con otro (nótese la exaltación del dramatismo) |
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| La trágica pero poética muerte ante el amor no correspondido. |
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| Cara de sorpresa trágica #1 |
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| Cara de sorpresa trágica #2 |
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| Cara de sorpresa trágica #3 |
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| Cara de sorpresa trágica #4 y la admiración de la confusa belleza andrógina |
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| Cara de sorpresa trágica #5 |
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| La mala bien hija de puta que raya lo enfermizo (y uno ya se pregunta cuándo va a dejar de sufrir la pobre protagonista...) |
3) Moto Hagio:
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| Trotura psicológica |
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| Cara de sorpresa trágica #6 |
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