domingo, 23 de enero de 2011

¿Viste cuando amás a alguien? Sí, cuando estabas buscando, o quizás no, a esa persona, y la encontraste. Y a partir de ese momento, se vuelve especial. tan especial, que nada la reemplaza. Podés contemplar y admirar, e incluso disfrutar, de la belleza de más personas, pero cuando disfrutás la de tu ser especial, es diferente. Es simplemente especial.
Bueno, me pasa exactamente igual con el visual kei. Estoy casado con el visual kei. Amo cualquier tipo música, disfruto abiertamente de la cumbia, el heavy metal en todas sus variantes, el rock en todas sus variantes, el reggae, el reggaeton, el folk de X país (yankee, céltico, nacional), el clásico, bossa, pop, electrónico, lo indie, lo major, lo que es mainstream, TODO, no le hago asco a nada. disfruto de la belleza de cada tema: si es un tema para bailar, bailo; si es un tema para cantar, lo canto; si es un tema para pogear, pogo; si es un tema para llorsr, lloro; si es un tema para reirse, me rio; y así es.

Pero.

El visual kei es lo que, no buscaba  intencionalmente, pero que lo econtré y es perfecto para mí, con sus defectos y virtudes. No me pregunten por qué, pero puede ser X show, en X lugar, de X banda... si es visual kei, ya es diferente. Toquen el género que toquen, es diferente para mí, y va a ganar más mi atención que otra cosa.

Amo el visual kei.

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