Hoy nos encontramos con cierta criatura del bosque y sus amigos en el momento en que menos pensabas en ellos. Igual, mejor que otra cosa, charlamos un rato y después se fueron (ojalá fueran así de tranquilos en el colegio).
Lo que sí me puso incómodo fueron las risitas en ambos grupos de los nervios que generaban haberse encontrado.
No tuve ningún problema, pero confieso que no tengo ganas de verles la cara nunca más. Que hagan su vida y yo la mía.
1 comentario:
Te juro que me pasaba lo mismo, era un nerviosismo por cada grupo que parecía que estallábamos todos XD
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