jueves, 9 de diciembre de 2010

Ah, terminé Battle Royale.

Muy buen manga, auqnue no alcanzó a emocionarme tanto como otros mangas lo hicieron, no me sentí tan identificado... es que, en sí era realista... pero no era una realidad muy cercana a la mía a grandes rasgos.

El dibujo, con algunas fallas, pero muy elaborado (DEMASIADO) y expresivo. Fondos muy complejos, uso de tramas hasta en los más mínimo elementos de la imagen, proporciones humanas exageradas, trazo limpio y definido. Venía perfecto para mostrar la crueldad, la locura y demencia de los participantes de El Programa (con primeros planos de mutilaciones y caras monstruosas), o hasta los más tiernos y cálidos momentos de amor o amistad presentes entre los personajes.
En cuanto a esto último, hay algo a destacar: la presencia del uso de elementos típicos del shoujo manga (manga dirigido a chicas jóvenes), ya sean tramas para el fondo (los típicos destellos, o tramas más claras), personajes masculinos de rasgos estilizados y femeninos, algunas disposiciones de viñetas (muy espaciadas y de narrativa lenta pero haciendo hincapié en cada momento de la acción) en un narrativa del tipo seinen manga (manga para hombres adultos), narrativa que implica generalmente sexo casi explícito (con el personaje de Mitsuko Souma), corrupción politica (el totalitarismo, El Programa), acción violenta (mutilaciones por doquier), en fin, trama oscura y complicada a grandes rasgos.

La historia, aunque no tan conmovedora para mí, due genial. Algo cliché en varios momentos, pero realmente atrapadora. Las escenas de muerte, saber si iba o no a morir, o las escenas de flashback para conocer el pasado de los personajes, realmente interesante, más para mí, que busco manga con más contenido psicológico y humano que de acción o sentimientos superficiales.

Me gustó mucho el personaje de Shuuya. Siento sus ideas reflejadas en mí. Tener siempre piedad de los otros, comprendrerlos y amarlos sin importar sus diferencias, haciendo valer siempre la justicia. Siempre ser cálido y positivo cuenta también. pero difiero con él en su carácter tan pasional de ser.
Nunca se puede confiar SIEMPRE en los otros, hay que bajarle un cacho al idealismo, che. Si tenés que matar, matás y punto. Como última instacia, pero matás. Ahí me indentifico con Shougo Kawada.

Me ha pasado de leer tomos que tenían una temática especial y que me hicieron reflexionar, porque esa temática pegaba justo con el momento de mi vida en que eso ocurría. Una fue la soberbia, y otra... no me acuerdo.

Bueno, no hay nada más para decir.

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