El otro día, llegué de clases de bass... y me había equivocado en un par de cosas, y el profesor no es malo, y no me trata mal, pero me tiene que corregir, obvio... pero, no sé, me siento como que lo defraudo. Y saliendo de ahí, me sentí que tendría que llegar a casa y ponerme a tocar el bajo hasta descocerlo y hasta que me salga todo y después mostrárselo al profesor para dejarlo llorando por tener tan excelente alumno... jaja.
Después de charlarlo este sentimiento, llegué a la conclusión de que tengo que tener una meta clave: disfrutar. Trabajar, eh, pero disfrutar. Si no me puedo hacerlo, practicar/estudiar, pero no destrozarme hasta que pueda hacerlo, porque de entrada nunca voy a poder hacerlo, y ni siquiera sé si a futuro podría hacerlo del todo bien. Tengo que aprender a aceptar mis limitaciones (y tratar de hacer que las acepten).
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